La pandemia en tiempos de pandemia (9)

La pandemia en tiempos de pandemia (9)

Otras cuestiones

1. Hay que entender los virus no sólo por su presunta naturaleza científica, sino por su naturaleza política. Sí, naturaleza. Y no por su función política ni por su consecuencia política.
2. En este sentido tenemos el llamado virus del SIDA. Un virus que no tenía que ver con el SIDA. Porque el SIDA es solamente el nombre de un grupo de enfermedades cuyos nombres necesitaban agrupar para por magia asociarlo con un virus. Una pandemia que nunca existió ni existe.
3. Y como lo del SIDA, lo que vino después. El virus viajero que cogía aviones en México capital para poder visitar ciudades de EEUU y, otros como, como no, los virus porcinos y de otro tipo que han surgido en Asia y cuya función no era otra que ir preparando el terreno político y social para este virus.
4. La naturaleza política del falso virus del SIDA es más que evidente. Se trataba de lo que ha pasado. Y es que, si no eres capaz de verlo en su principio o verlo según está ocurriendo, no verlo a toro pasado es de ceguera total o de malicia total.
5. Se trataba de lo que ha pasado. Una parte culpable de la población decidió victimizarse gracias a su asociación con quienes habían inventado el cuento del SIDA y también gracias a su asociación con la izquierda. Los resultados ya los sabemos. Leyes de divorcio, leyes feministas, leyes homosexuales, leyes de género, niños violados en las calles y en las escuelas. Maltrato infantil, secuestro de niños, niños robados, abuso infantil, abuso sexual, violencia hormonal y amputación genital.
6. Se trataba de lo que ha pasado. La izquierda ha estado desde siempre metida en el cuento y en el negocio de los virus. Y encima, con el del SIDA se trataba de que no folláramos. Y las lesbianas muy contentas porque ya que no follaban ellas, que no follara nadie.
7. La naturaleza política del inexistente virus del SIDA es más que evidente.

8. ¿Qué es un virus? ¿Existe? Porque por el hecho de que tenga nombre no quiere decir que exista. Y el hecho de que exista no quiere decir que sea lo que su definición oficial dice que es.
9. Dios tiene unas características. Tanto para un cristiano como para un ateo. Y son las mismas para los dos. Lo que ocurre es que uno está hablando de Dios como algo que existe y el otro como de algo que no existe.
10. Si existe, ¿es causa o consecuencia? ¿Es correlación? ¿Es una enfermedad? ¿Es consecuencia de una enfermedad? ¿Es un subproducto físico de un estado momentáneo del cuerpo? ¿Es un mensaje de error? ¿Un mensaje de error como esos de la red? ¿Son mensajes de error o informativos?
11. La cuestión es que no sabes lo que son porque te mienten. Te mienten y no has estado preparado. No sabes nada. Sólo sabes que te mienten.
12. Te mienten en la política, te mienten en la economía, te mienten en la temperatura de la tierra, te mienten en la medicina. Te mienten en todo.
13. Si te echas las manos a la cabeza, te quedas alucinado o perplejo cuando oyes hablar de economía a un izquierdista, el mismo impacto intelectual supone oír a alguien hablar de la medicina occidental o defender la medicina occidental cuando sabes cómo funciona el cuerpo humano y la naturaleza.
14. Y aquí es donde los vegetarianos y los veganos están alineados y asociados con la idea de la medicina occidental, es decir, la medicina oficial. Que no es otra que la medicina estatal y la medicina de la izquierda. Aunque el término correcto no sería Medicina oficial, sino Magia oficial. O pseudomedicina oficial. El veganismo y el vegetarianismo no dan ninguna respuesta porque no son ninguna respuesta.
15. Por si había alguien lo suficientemente ciego, esto va a valerle para darse cuenta de una vez de qué clase de estamento político, médico y científico tenemos. Y que sí, claro, son el reflejo de una parte de la sociedad. Aunque sea una pequeña parte de la sociedad.
16. Por si había alguien lo suficientemente ciego, esto va a valerle para darse cuenta de una vez de qué es esto de la democracia. De si su voto vale, de si como persona vale para algo o cuenta para algo. De lo que esperan de él o harán con él en cuanto se dé la oportunidad.
17. Por si había alguien lo suficientemente ciego, esto va a valerle para darse cuenta de una vez de qué es eso de la izquierda. A quién sirve, con quién trabaja y para qué trabaja. Los izquierdistas, es decir, los enemigos de la república, de la libertad y de la democracia salieron con el rabo entre las piernas por la frontera de Francia en 1939. Y parece que ese es su destino.
18. Ellos los han votado y ahora van a tragarse toda su mierda.
19. Ahora ya sabes a quién protege la policía y el ejército. Para quién trabajan los políticos y la izquierda. Qué mentiras cuentan los científicos y los médicos. A quién condenan los jueces.
20. Ahora de ti depende romper con todos ellos.

Estamos tan lejos como cerca de lo que pasó antes y durante la guerra de los Balcanes. Tan lejos como cerca de las cámaras de gas y de las hambrunas provocadas por los izquierdistas. Tan lejos como cerca de los campos de concentración de Alemania como de los gulags de Rusia. Tan cerca de los guetos como de las cunetas y de las fosas comunes. La humanidad no ha cambiado en nada. La gente no ha cambiado en nada. Sigue habiendo tanto la misma basura y la misma escoria, como la misma buena gente. Las ratas no cambiarán nunca. La cabra siempre echa al monte.

Eran dos aviones. Uno pilotado por el PSOE y otro por Podemos y Más País. En los aviones iban muchos pasajeros. Desde Rufianes, batasunos, sindicalistas, gueis y lesbianas, representantes del estamento médico y científico, periodistas y tertulianos. Todos con sus banderas rojas y moradas. Volando hacia un objetivo claro. Tu cerebro. Un avión al hemisferio izquierdo y otro al hemisferio derecho. El mayor atentado terrorista de la historia de la humanidad. Un ataque contra tu mente. Pero, sobre todo, un ataque contra tu alma.

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